Adelaida Jaramillo
@adeljar
En mayo de este año, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) del Ecuador aprobó el ingreso de arroz con “edición génica” para su registro y comercialización. Esto ha generado polémica porque, aunque se presenta como una innovación tecnológica en el agro, muchos expertos señalan que esta decisión contraviene la Constitución y la Ley Orgánica del Régimen de Soberanía Alimentaria del país, que prohíben expresamente el uso de semillas genéticamente modificadas por los posibles riesgos para la salud humana, la biodiversidad y la cultura alimentaria.
La edición génica es una técnica más reciente que permite modificar el ADN de una planta sin introducir genes de otra especie, como ocurre en los transgénicos tradicionales. La herramienta más conocida para hacerlo se llama CRISPR. El resultado es un cultivo que, por ejemplo, puede ser más resistente a ciertas enfermedades o herbicidas, o que rinde más.
Sin embargo, aunque técnicamente la edición génica y la transgénesis son diferentes, ambas implican manipulación genética, y para muchos científicos, organizaciones campesinas y defensores de la soberanía alimentaria, los riesgos y consecuencias a largo plazo siguen siendo inciertos.
El arroz que se busca introducir en Ecuador está modificado para ser resistente a herbicidas. Es decir, está diseñado para soportar productos químicos que eliminan las malezas sin afectar el cultivo. Esto puede sonar eficiente, pero implica el uso intensivo de agroquímicos —algo que afecta la salud del suelo, del agua y, potencialmente, de quienes consumen los productos o trabajan en el campo.
Ventajas según sus defensores:
Desventajas y riesgos según sus críticos:
Todo. Si nos importa de dónde viene lo que comemos, si defendemos las cocinas locales, las prácticas agrícolas sostenibles y el respeto a la biodiversidad, entonces este debate no es ajeno. La decisión del MAG no solo tiene implicaciones técnicas o legales: toca directamente la manera en que cultivamos y concebimos nuestros alimentos. Nos obliga a preguntarnos qué tipo de agricultura queremos para el país, qué modelo de alimentación promovemos y qué estamos dispuestos a defender en nombre de la innovación.
Porque sí: el arroz que llega a nuestra mesa también es un asunto político.
Gerente de Marketing hasta hace 15 años cuando decidió dedicarse a leer. Adelaida Jaramillo es directora de Palabralab y licenciada en Comunicación Social con mención en Literatura y Periodismo. Como Máster en Gestión Cultural comenzó a explorar conexiones entre la literatura y otras expresiones artísticas como el teatro y la gastronomía. Así llegó al periodismo cultural y gastronómico de los que sigue aprendiendo. Edita los textos de la revista gastronómica Mise ‘N Place.
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